Tendinosis Aquílea: Síntomas, Causas, Tratamiento y Prevención

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La tendinitis del tendón de Aquiles, también llamada tendiosis aquílea, es una de las lesiones más comunes en el mundo del deporte.

En este artículo conoceremos los síntomas de esta lesión, las causas que la producen, el tratamiento para los que la padecen y los consejos para prevenirla.

Síntomas de la Tendiosis Aquílea

La tendinitis aquílea es una inflamación del tendón aquíleo y suele ser transitoria. Como ya sabes, es el tendón más fuerte y resistente de nuestro cuerpo (mide unos 10 cm de largo y 1cm de ancho en su zona media).

El tendón de Aquiles es el encargado de realizar la flexión plantar del pie, participando también en la flexión de la rodilla. Gracias a él somos capaces de impulsar nuestro pie y nuestro cuerpo para desplazarnos al andar, correr o saltar. Por eso mismo, será realizando esas simples acciones cuando podremos notar las primeras molestias si padecemos esta lesión.

Esta dolencia es una degeneración que produce una alteración en la estructura del tendón. El dolor comenzará siendo muy leve y casi siempre se notará al final de tu entrenamiento o cuando estés en reposo un tiempo y vuelvas a moverte (como cuando te levantes por la mañana).

Por suerte no es una lesión que te impida dejar de correr, pero si no la tratas a tiempo puede ir volviéndose más grave y a la larga puede ser muy molesta incluso solo cuando camines.

Causas de la Tendiosis Aquílea

Esta lesión puede producirse por diversos motivos, aunque la causa principal suele ser la sobrecarga del tendón, así como el aumento de la actividad deportiva sin un correcto calentamiento y/o estiramientos.

Aun así, puede haber otras razones que causen este tipo de tendinitis como traumatismos directos en el tendón, el abuso de saltos, la pronación excesiva del tobillo, entrenamientos intensivos en pendientes, el uso de calzado rígido o tacones altos o el exceso de peso, entre otras posibles causas.

El tendón de Aquiles se inserta en el hueso del talón, el calcáneo. Por este motivo, también se le suele llamar tendón calcáneo. Según la parte afectada existen dos tipos de lesión en este tendón: la tendiopatía aquílea y la tendiopatía aquílea insercional. La primera se produce en la porción media del tendón, es decir, en la zona más fina (a unos 4cm del talón) y la segunda se produce en la zona de unión entre el tendón y el hueso, en la parte posterior del talón.

Aunque en la mayoría de los casos se le llama popularmente tendinitis, en la mayor parte de casos hay dolor pero no una inflamación visible y la intensidad del dolor puede ser variable. Sea cual sea la causa que provoque este dolor, es esencial tomar medidas para tratarla lo antes posible.

Tratamiento para la Tendiosis Aquílea

Lo más importante para comenzar a tratar la tendiosis aquílea es averiguar primero cuál es la causa que la ha provocado, por lo que se debe realizar un estudio de su aparición y una vez detectado el motivo, plantear una solución.

Una vez tengamos eso claro es hora de acudir a un médico deportivo que conozca bien este tipo de lesión para que valore la gravedad del asunto y que realice pruebas como radiografías, ecografías o resonancias, si es necesario.

Puede que tengas que dejar de correr durante un período de tiempo, aunque podrás seguir entrenando tu capacidad cardiovascular o aeróbica con otros deportes como la natación o el trabajo de fuerza. El descanso absoluto y los tratamientos con antiiflamatorios suelen ser aplicados solo a casos de tendinitis aquílea muy agua, por lo que no esperes a llegar a ese punto para visitar a tu médico.

También es recomendable que acudas al fisioterapeuta ya que los masajes te vendrán muy bien para descargar la tensión no solo de tu tendón sino de los músculos adyacentes. Puedes optar por probar otras técnicas alternativas que pueden resultarte muy eficaces como la electroterapia, las microondas o los ultrasonidos.

Solo en casos más extremos se deberá optar por tratamientos más avanzados como el de plasma enriquecido o las infiltraciones peritendiosas, siendo la cirugía siempre la última opción.

Prevención de la Tendiosis Aquílea

Ya los sabes, no hay nada mejor que la prevención para evitar padecer este tipo de lesiones. Recuerda que, si no las pillas a tiempo, puedes arrastrarlas semanas, meses o incluso años, así que toma nota de estos consejos para cuidar tu tendón de Aquiles.

¿Cómo podemos prevenir la Tendiosis Aquílea?

  • Incrementa gradualmente la intensidad de tus entrenamientos
  • Utiliza calzado deportivo de calidad adecuado a tu peso, tu pie, tu técnica, el terreno y la distancia
  • Renueva tus zapatillas cuando se desgasten y pierdan amortiguación
  • Calienta antes de correr y realiza estiramientos después de cada entrenamiento
  • Cuida tu peso y tu dieta e hidrátate bien
  • Date masajes de descarga después de entrenamientos más intensos

Ejercicios para la Tendiosis Aquílea

Realizar unos buenos estiramientos después de cada entrenamiento será la mejor medida de prevención ante el padecimiento de una lesión en tu tendón de Aquiles. Así que toma buen nota.

Ejercicio #1: Para fortalecer la musculatura de la pantorrilla colócate en el borde de un escalón y sube de puntillas con los dos pies, pero a la hora de bajar hazlo solo con un pie y muy lentamente. Haz 3 series de 15 repeticiones alternando un pie y otro.

Ejercicio #2: Siéntate con las piernas delante y las rodillas flexionadas. Coge los dedos de tus pies y estira hacia tus rodillas. Debes hacer presión con tus talones hacia adelante y regular la intensidad.

Ejercicio #3: Ponte en cuclillas con las rodillas flexionadas. Tu espalda debe estar erguida y tus pies alineados con tus hombros. Abre un poco las piernas y pon tus manos delante para mantener el equilibrio. Aguanta en esta posición y repite el estiramiento varias veces.

Ejercicio #4: Ponte de pie apoyado en una pared y coloca un pie detrás del otro. El pie que está retrasado debe estar extendido y con el talón tocando el suelo y el que está delante ligeramente flexionado. Asegúrate de que tus dedos del pie se dirigen hacia adelante para crear la tensión correcta.

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